
Jimena Aduriz, la madre de Ángeles Rawson, la adolescente de 16 años asesinada en 2013 en el edificio del barrio porteño de Palermo donde vivía y arrojada a la basura por el condenado porteño Jorge Mangeri, afirmó al cumplirse 10 años del caso que su hija le dejó «un legado de integridad, de responsabilidad y de amor».
Aduriz comentó a Télam que está «muy sensibilizada» por la fecha y que, como es habitual, no habrá ningún acto u homenaje público, pero sí aceptó responder algunas preguntas para recordar a su hija.

– ¿Cómo se imagina a la Ángeles de hoy, con 26 años?
– Estaríamos muy juntas, probablemente ella recibida de psiquiatra o a punto de hacerlo, ayudándome en el emprendimiento de organización de eventos. Y con un fuerte compromiso social por los derechos de las mujeres.
– ¿Qué es lo que más extraña de su hija?
– Nuestra complicidad, que fuera mi regalona y además el rol nuclear que tenía en la familia con sus hermanos. Sus chistes, sus malhumores, sus mensajes a cada rato, nuestras salidas a hacer las compras, nuestros sábados. Sus proyectos, sus eventos de animé. Todo.
– A 10 años y con todo lo que aprendió en el camino para lograr justicia, ¿hubiera hecho algo diferente?
– No, no hubiera hecho nada distinto. Lamentablemente fue inevitable lo que le pasó. Creo que con todo el dolor y el horror de su asesinato, ella me dejó un legado de integridad, de responsabilidad y de amor. Y yo sigo siendo su mamá aunque esté en el cielo.
Y voy a seguir honrando su legado a través del acompañamiento, de educar, de ayudar a lograr justicia en otros casos y especialmente sensibilizando y previniendo futuras Ángeles.
– Si estuviera cara a cara con Jorge Mangeri, ¿qué le diría?
– Prefiero no contestar. Quizá más adelante.

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