La pobreza alcanzó al 38,1 por ciento de las personas y al 28,6 por ciento de los hogares en el segundo semestre de 2024, de acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares en 31 aglomerados urbanos publicada este lunes por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).
El indicador recibió cuestionamientos de distintos sectores porque está basado en la medición de inflación cuya metodología no se actualiza desde el año 2004, cuando la canasta de servicios tenía un peso relativo en los ingresos muy inferior al de la actualidad. Incluso desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtieron a la administración actual sobre la necesidad de que la encuesta sea representativa del costo de vida vigente.
Y estas distorsiones, agrandan aún más el margen de error en períodos de fuerte variación de la inflación, ya que los aumentos elevados en distintos productos agrandan las diferencias entre el precio corriente de una canasta básica y lo que registran las estadísticas con una metodología desactualizada.
Según las estadísticas oficiales, mientras casi el 40 por ciento de la población no tienen ingresos suficientes para cubrir el costo de una Canasta Básica Total, el 8,2 por ciento se encuentra en situación de indigencia, es decir que no le alcanza ni siquiera para cubrir las necesidades alimentarias.
De esta manera, el segundo semestre de 2024 cerró con aproximadamente 17,9 millones de personas en situación de pobreza, al proyectar el número oficial a todo el país. Mientras que en la primera mitad del año el flagelo alcanzaba al 52,9 por ciento.
El dato muestra una baja de 13,9 y 14,8 puntos porcentuales tanto en la cantidad de hogares como en las personas pobres que ocupan cada grupo, respectivamente. Para la indigencia, la disminución fue de 7,2 puntos porcentuales en los hogares y de 9,9 en las personas.
Según distintos especialistas, la retracción de los indicadores no da cuenta de la realidad de las familias porque la metodología no se actualizó acorde a los costos vigentes. El cálculo de medición que data del año 2004 subpondera el peso de servicios como luz, gas, agua y transporte.
“La clave son los ponderadores que, si se actualizaran con la Encuesta de Gasto de Hogares 2017-2018 del INDEC, darían como resultado 8,5% más de inflación desde la asunción de Milei”, analiza el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
A contramano
Los indicadores de consumo registran contracciones, principalmente, de productos tradicionales en la dieta nacional como lácteos, yerba y carne. Según la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas, en febrero se retrajo 10 por ciento interanual.
La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) mostró que las ventas de carne vacuna en mostrador se redujeron 5,4 por ciento en el segundo mes del año: 2,8 kilos menos per cápita que en el mismo período del año anterior.
“Escenarios como el actual donde hay un fuerte deterioro de los ingresos reales de la población, hacen que proliferen las ‘ventas informales’ que obviamente ninguna estadística puede registrar y, además, han crecido fuertemente productos (análogos) que por precio sustituyen el consumo de lácteos, como bebidas con lácteos, margarinas y otros similares”, afirma el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) sobre la reducción del mercado interno.
El poder adquisitivo no se recupera. El salario mínimo perdió 30 por ciento de capacidad de compra desde noviembre de 2023 y quedó por debajo de los niveles de 2001, según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
En este contexto, la indicación del ministro de Economía, Luis Caputo, para el 2025 fue que las actualizaciones salariales por paritarias no superen el 1,8 en enero, 1,5 en febrero y 1 por ciento en marzo.
Para marzo, las consultoras proyectan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) continuará la tendencia al alza: se ubicará entre el 2,5 y 2,7 por ciento. Sin embargo, el nivel de inflación en alimentos del segundo semestre de 2023 fue mayor que el de 2024: 14,8 por ciento.
El presidente Javier Milei celebró en las redes sociales la reducción del indicador compartiendo una seguidilla de posteos de otros usuarios que lo califican como “el mejor gobierno de la historia” y sostenían que a diferencia del populismo, “la libertad disminuye la pobreza”, con gráficos alusivos a otras gestiones en clave de campaña electoral.

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