15 de mayo de 2026

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Descubren un nuevo dinosaurio en Argentina

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Un equipo de investigadores argentinos y estadounidenses descubrieron un nuevo dinosaurio que se movilizaba entre los actuales territorios de América del Sur, Asia y Australia. El ejemplar encontrado del Joaquinraptor casali tenía en su boca los huesos de un cocodrilo antiguo, por lo que esa especie podría ser parte de su alimentación. Se cree que era uno de los principales depredadores del ecosistema costero cálido y húmedo que era la actual América Latina en esa época.

Este gigante prehistórico carnívoro medía aproximadamente 7 metros de largo, pesaba una tonelada y fue incluido dentro del grupo de dinosaurios megaraptoranos, que tenían cráneos alargados –entre 60 y 70 centímetros, siendo más ligeros que los de otras especies– y brazos largos, pero dientes relativamente pequeños y curvos. Lucio Ibiricu, autor principal de la publicación e integrante del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología que depende del Conicet-Cenpat en Puerto Madryn, destacó que tenía «garras enormes y muy poderosas»

Este mismo investigador, quien nombró al dinosaurio en honor a su fallecido hijo Joaquín, aseguró también que «los megaraptoranos se encuentran entre los dinosaurios menos comprendidos de todos». No hay precisiones sobre cómo cazaban ni sobre cómo sobrevivían, dado que todos los fósiles recuperados anteriormente estaban incompletos. Del mismo modo había pocos datos sobre su apariencia, comportamiento y lugar en el árbol evolutivo de los dinosaurios carnívoros hasta este hallazgo. 

La relevancia del descubrimiento

En esta expedición realizada en 2019 en la cabecera del río Chico, cerca del Lago Colhué Huapi, en el sur de Chubut, encontraron un cráneo, vértebras, costillas, extremidades delanteras y traseras  y la cola, lo que lo convierte en uno de los más completos hasta la actualidad. Así este avance de la paleontología podría brindar mayor información respecto de un poco conocido grupo de depredadores del Período Cretácico. «Esto fue muy importante para comprender e incrementar muchos aspectos de la osteología de este fascinante grupo de dinosaurios», se entusiasmó Ibiricu tras la publicación, y también recordó que «anteriormente solo se había descubierto una mandíbula» de esta especie.

«Es uno de los esqueletos de megaraptorano más completos conocidos hasta ahora por la ciencia» coincidió Matt Lamana, coautor del estudio y director del Museo Carnegie de Historia Natural en Pittsburgh, en el estado norteamericano de Pensilvania. Dicho establecimiento dedicado a la exhibición de descubrimientos científicos en Estados Unidos fue el que aportó a los investigadores estadounidenses para acompañar en este trabajo.

La investigación protagonizada por investigadores del Conicet y de universidades nacionales fue publicada en la prestigiosa revista científica Nature Communications, donde confirmaron que el Joaquinraptor casali vivió entre hace 66 y 70 millones de años, en la previa a la extinción de los dinosaurios motivada por un meteorito que impactó la Tierra hace 66 millones de años.

El ejemplar hallado había vivido solo 19 años para cuando murió y si bien todavía estaba en desarrollo ya era sexualmente maduro. Aún se desconocen los motivos de su muerte, aunque una de las hipótesis habla de asfixia al momento de alimentarse del cocodrilo encontrado dentro de su esqueleto. Otras posibles variantes de su menú eran los dinosaurios herbívoros y hadrosaurios con pico de pato.

Diferentes depredadores

Las diferencias anatómicas entre el Joaquinraptor y el Tiranosaurio Rex son evidentes a pesar de que ambos vivieron en el mismo momento (los primeros en la actual Sudamérica, los segundos en Norteamérica). Es que a diferencia de los recientemente encontrados en Chubut, los dinosaurios norteños contaban con un gran cráneo y enormes dientes, pero tenían los brazos muy chicos.

Mientras tanto, los del sur probablemente utilizaban sus largos brazos y sus fuertes garras para capturar a sus presas. «Estos dos linajes de dinosaurios depredadores desarrollaron adaptaciones diferentes para lograr básicamente lo mismo: capturar, someter, matar y comer a otros animales, como a otros dinosaurios. Por qué estos grupos evolucionaron siguiendo estas diferentes vías evolutivas sigue siendo un misterio pero demuestra que, durante el Cretácico terminal –el último y más extenso período de la Era Mesozoica, que transcurrió hace entre 145 y 66 millones de años–, existía más de una forma de ser un depredador superior» señaló Lamanna en este sentido.

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