Digamos que ésta es la historia de un pibe chaqueño que se llama Diego Armando Díaz, en obvio homenaje al máximo ídolo futbolero de este país y del mundo entero. Y digamos también que nació el 10 de enero de 2002 en un pequeño pueblo llamado Los Frentones, en el Oeste de la Provincia del Chaco, a 275 kilómetros de Resistencia, la capital provincial.
Los Frentones debe su nombre a la nación originaria de los Abipones, también conocidos como “frentones” por su ancestral costumbre de cortarse el pelo hasta la mitad de la cabeza. Provienen de la etnia amerindia de pueblos Guaicurúes, emparentados con los Tobas (Qom) y Mocovíes (Mocoigh).
Según el Indec, en 2001 eran 4.712 los habitantes de esta pequeña localidad a la que se llega por la Ruta Nacional 16, que la comunica al sudeste con las ciudades de Pampa del Infierno y Resistencia, la capital provincial, y al noroeste con Río Muerto y la Provincia de Salta. Ahí, en Los Frentones, DAD lució sus primeros goles en los dos modestos clubes frentonenses: Vía y Obras, y 9 de Julio.
Este Diego Armando es uno entre miles de jóvenes jugadores que en centenares de pueblos y ciudades de la Argentina son parte de una intensa tradición contemporánea: la de honrar a Maradona, el máximo exponente de este deporte. Y el equipo en el que hoy juega es Unión de Santa Fe, el así llamado Tatengue de la máxima Liga Profesional de este país.
Se llama Diego Armando Díaz, nombre obviamente derivado del inolvidable homónimo Maradona, y quien es ya un consagrado futbolista, hoy fichado por Unión, y de quien este columnista se enteró gracias a Carlos del Frade, infatigable y ejemplar diputado provincial santafesino que además es integrante de Pelota de Trapo, la inigualable agencia periodística santafesina.
Como es obvio, esta nota deriva de la pasión futbolera de quien escribe y casi seguramente de quienes leen. Porque en este Diego Armando se resume la simple y ardorosa historia de un pibe chaqueño que hoy es, según entendidos, un Maradona de este tiempo de amarguras e injusticias. Y no sólo por su nombre sino porque su historia es la misma de tantos chicos argentinos que soñaron y sueñan con llegar a las divisiones inferiores de clubes casi desconocidos para desde allí saltar, quizás, a clubes y posiciones profesionales.
Lo cierto es que DAD –como le dicen muchos que también lo llaman «la bestia» por su capacidad goleadora– desde chiquito asistió a una modesta escuela de Los Frentones, donde las temperaturas son feroces en verano y donde empezó a trabajar en una carbonería juntando unos pesos para asistir a su madre y a 8 hermanos. Vida durísima que limitó su vocación futbolera al punto de que recién a sus 18 años empezó a jugar en los clubes de su pueblo natal, donde ganó reconocimiento y dejó de ser «un tapado» a sus casi 22 años. Rápidamente se afirmó como eficaz delantero gracias a los 47 goles que hizo en 43 partidos de una liga departamental de la Provincia de Santa Fe, adonde se mudó como jugador del club Unión Deportiva Arrufó, de la localidad homónima, y de donde enseguida pasó a un club de mayor envergadura –Sportivo Las Parejas– donde se lució hasta que lo cedieron, ya en 2023, al Club Central Argentino Olímpico, de donde en 2024 pasó al Club Susanense, donde tras una breve temporada hizo montones de goles en diferentes Copas. Y ahí halló su lugar en el mundo, haciendo 47 goles en apenas 43 partidos a lo largo del año en el que su equipo se consagró campeón. Ahí todavía lo consideran un héroe por haber sido la gran figura del campeonato que cortó una racha de 26 años sin dar la vuelta olímpica. De ahí saltó finalmente, a préstamo y con opción de compra, al Tatengue.
“Me gusta arrancar casi de mitad de cancha. Jugábamos con doble 9, así que yo retrocedía un poco y mi compañero se quedaba más arriba. Es un sueño lo que estoy viviendo”, declaró timidamene en el programa ADN Gol, de Santa Fe, cuando debutó en Primera División y se popularizó en las redes sociales santafesinas, además, que entrenaba asistido por su joven esposa que lo grababa mientras él corría en zigzag sobre una cancha de tierra en la que semienterraban botellas vacías de fernet porque no tenían conos ad-hoc y haciendo abdominales con una baldosa de cemento.
Como ha precisado el ejemplar diputado provincial santafesino Carlos del Frade, «en medio de tanta dependencia y crueldad, la historia de DAD, el goleador de Unión, abre una ventana hacia las emociones. Quién sabe cuál será el futuro de Diego Armando Díaz pero mientras tanto su alegría sirve para pensar esa niñez y aquella adolescencia atravesadas por urgencias, hambre y la cotidiana pelea por hacer carbón. A veces el fútbol muestra más brasas que cenizas del origen rebelde y popular que tuvo tiempo atrás. Ojalá que en la cancha grande de la historia miles de muchachos como DAD, miles de familias como la de DAD, sean capaces de hornear un presente mejor, donde los escuchen gritar de felicidad mientras las reglas de juego no sean eternamente las que sirven para mantener los privilegios de los que ganan casi siempre».
Lo cierto es que la carrera deportiva de DAD ha sido y es heterodoxa: no tuvo formación deportiva, nunca jugó en divisiones inferiores de la AFA y con enormes sacrificios pasó por diferentes clubes regionales, siempre llamando la atención. “A mí me lo recomendaron diciéndome que «había un pibe que es un animal’”, comentó Andrés Fernández, actual representante del delantero, en un programa de TV. “Fui a verlo a su club en Susana y me recordó a Gabriel Batistuta: pateó siete veces al arco y seis fueron adentro de los tres palos”.
Elvio Acosta, coordinador de un equipo de la Liga de Ceres, conoció a DAD en 2022 cuando siendo entrenador de Unión Deportivo Arrufó, al norte de la provincia, “estaba buscando un 9 y entonces consultamos a la Liga Ceresina. Lo fui a ver y descubrí a un jugador impresionante». Y de ahí llegó a Unión de Santa Fe tras una extraña prueba física, porque según Fernández «aún no tenía el ritmo ni el peso adecuado para jugar en Primera, aunque ya se veía que era goleador”. Todo el cuerpo técnico del Club reconoció el olfato de DAD frente a los tres palos y todos contribuyeron a su adaptación física y nutricional cuando regresó a Los Frentones. Desde allá –recordó Fernández– «me mandaba videos entrenando hasta que enseguida volvió a Santa Fe y a Unión, firmó contrato y por primera vez fue parte de un plantel profesional de la primera división del fútbol argentino.
Obviamente llamarse Diego Armando en este caso no fue casualidad. Quienes lo conocen creen que fue su padre el que eligió para él ese nombre, en honor al gran Maradona de la Paternal porteña. Lo cierto es que llamarse así lo marcó desde sus inicios, y no sería de extrañar que también en el futuro. El esperado debut de DAD en la primera división de la AFA con la camiseta rojiblanca de Unión, fue hace muy poco: el 1˚ de marzo de este 2025 debutó en la victoria 1-0 como local ante Gimnasia y Esgrima de La Plata. El 17 de ese mes, en su segundo partido, anotó su primer gol profesional en el 3 a 1 ante Banfield. Y el pasado 1˚ de abril, en la primera fecha de la Copa Sudamericana, le dio a Unión un histórico triunfo ante Cruzeiro, de Brasil, con un golazo en el último minuto.
Uno puede pensar que el Diego, el inolvidable Maradona del fútbol argentino, o su espíritu, desde donde esté seguramente sonreirá, orgulloso, viendo hacer goles a este su joven homónimo, chaqueño y goleador.

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