Mauricio Macri inauguró una nueva etapa de su relación con Javier Milei: la del doble juego. Se lo mostró la semana pasada cuando ordenó un ataque directo al Gobierno al rechazar el DNU de los fondos de la SIDE, luego observó como sus senadores aprobaban una formula jubilatoria que puso los pelos de punta al Presidente. A continuación, dijo que apoya el veto a esa ley y el PRO sacó un comunicado oficial en esta linea. Así Macri le devuelve a Milei ocho meses de recibir elogios en público y luego observar cómo nada de lo que acuerda en privado con el mandatario se cumple. El ariete para que los hermanos Milei le contesten, vuelve a ser Patricia Bullrich. La ministra de Seguridad siguió atacando al expresidente hasta el lunes: «Ser opositor es siempre buscar la diferencia y ser oficialista es buscar que el país salga adelante, esa es la diferencia que tenemos», dijo. Para completarla, se sumó a la discusión una exsocia de Juntos por el Cambio que está de vuelta, Elisa Carrió.
La relación entre Macri y Milei nunca fue fácil, sobre todo, si se tiene en cuenta que compiten por el mismo electorado. No obstante, incluso hoy, mantienen un canal cordial de comunicación (de hecho, en medio de las turbulencias de la semana pasada, tuvieron una cena en Olivos). Vale la pena recapitular cómo se dieron los hechos para ver con VAR la jugada de Macri:
Martes
El bloque de Diputados del PRO tuvo una reunión donde no pudieron ponerse de acuerdo sobre si dar quórum para la sesión sobre el DNU de los 100 mil millones a la SIDE. Hay algunos que estaban a favor, los bullrichistas estaban muy en contra y había quienes preferían esperar y luego abstenerse en plan«esta no es mi pelea». Quedaron en no dar quórum y en que habría libertad de acción, según establecieron los diputados de Bullrich.
Pero sucede que el martes por la noche Macri y Milei se juntaron a cenar (algunos dicen que esto ocurrió el miércoles por la noche, pero las fuentes consultadas para esta nota dicen que no, que fue el martes; el miércoles Milei se reunió con economistas y no con Macri). Qué ocurrió en esa cena es materia de muchas versiones. La mayoría coinciden en que Macri le anticipó su rechazo a los fondos de la SIDE, que Milei no estuvo de acuerdo pero lo hablaron en buenos términos. Si hubo o no un pedido de Macri de correrlo a Santiago Caputo es más difuso.
Lo más probable, en el cúmulo de versiones, es que Macri haya decidido pegarle a Milei en un flanco que dejó abierto (la falta de transparencia) y de paso recordarle que no es gratis ignorar a su principal aliado.
Miércoles
Las acciones se precipitan. Macri convoca a un Zoom donde da instrucciones específicas para que sus diputados den quórum y voten contra el DNU. Es inusual que el expresidente tenga ese grado de intervención en la arena parlamentaria, lo que habla de un cambio de estrategia. Cristian Ritondo, presente en el Zoom, transfirió la orden de forma lacónica al resto. Los de Bullrich estallaron: dicen que se enteraron cinco minutos antes de que empezara la sesión.
Hubo un baile de diputados PRO en torno al quórum: cinco se sentaron, pero había un grupo de reserva tras los cortinados por si faltaban más. Señal de lo mucho que le importaba a Macri que el DNU se rechazara en esa cámara. Había un mensaje que dar, al estilo«Michael Corleone le manda saludos».
Lo cierto es que 20 de los 37 diputados del PRO votaron por voltear el DNU. El resto se escabulló en ausencias o abstenciones, excepto el grupo Bullrich, que se opuso decidida y ruidosamente.
Jueves
Pero el golpe de gracia vino en el Senado, donde el PRO acompañó en general el cambio en las jubilaciones (si bien es cierto que después votaron en contra en los artículos que implicaban un gasto). Así los senadores PRO (seis de los siete) revieron la postura de los Diputados, que habían rechazado el proyecto. Así, el PRO quedó en dos de los golpes más fuertes que recibió Milei la semana pasada. Además, hubo un comunicado orquestado por Macri que se titulaba: «Esto no es el cambio».
Viernes
Milei ratificó el veto y, sorpresas te da la vida, apareció Macri para decir que respaldaba esa decisión. «La mayoría de los senadores que ahora expresan su preocupación por los ingresos de los jubilados son los mismos que se opusieron con vehemencia al cierre y venta de empresas del Estado deficitarias y llenas de corrupción. (…)
Por el bienestar de nuestros jubilados y los nietos de los jubilados, apoyo el veto del presidente Milei«, escribió el presidente en su cuenta de Twitter. Y luego aclaró:
«A pesar de que algunos senadores del PRO decidieron votar en contra de los artículos más gravosos de la ley de aumento de las jubilaciones, pero a favor del proyecto en general—contradiciendo la postura de los diputados del PRO, quienes rechazaron la ley en su totalidad—el partido ratifica que no avala un incremento del gasto previsional sin un financiamiento genuino. Comprometer el superávit fiscal no es una opción. Por lo tanto, consideramos que el presidente debe vetar la ley aprobada».
En este punto de la historia, Bullrich se puso a averiguar a través de una persona de confianza si Macri no sabía lo que iban a hacer los senadores. Lo que descubrió en charlas privadas le ratificó que era todo un doble juego del expresidente. Y salió a pegar en nombre de Milei: «Está mal mandar a los senadores del PRO a votar a favor de un proyecto fiscalmente irresponsable y después públicamente salir a decir que estás en contra. Usan a los senadores como carne de cañón y atentan contra el plan económico del gobierno que dicen apoyar. Estás de un lado o del otro. Basta de especular», le reclamó a Macri.
Domingo
Pero esto no fue todo. Ni el domingo hubo descanso: a la hora del almuerzo, el PRO comunicó institucionalmente que acompañaba el veto a la ley que habían ayudado a aprobar. «Acompañamos las medidas macroeconómicas que está llevando a cabo el presidente Milei y también nos sentimos libres de tener discrepancias sobre aspectos institucionales con los que no estamos de acuerdo», dice el texto sobre el DNU de la SIDE (posición de la que Macri no se baja).
«Ninguna fórmula de aumento a los jubilados va a funcionar si no se arregla antes la economía. La historia de los últimos años lo demuestra.
El PRO declara su apoyo al veto del Presidente Milei a esta ley inapropiada«, escribieron.
Este comunicado hizo estallar al único integrante de la conducción del PRO que todavía conserva Bullrich (y al que no invitan a las reuniones que preside Macri): Damián Arabia. «Yo soy diputado del bloque del PRO, y junto con otros diputados del bloque del PRO, no voté en contra del DNU. Dejen de sacar comunicados inconsultos o por lo menos den la cara y pónganle firma. Saludos y buen domingo», escribió, después de atragantarse con el asado leyendo lo que habían escrito en nombre del partido.
Pero tampoco la escalada terminó allí. A Arabia le saltó al cuello Facundo Pérez Carletti, hombre de confianza de Macri en el partido: «Por la única razón que sigues estando en el Bloque PRO es porque sabes que ‘adentro’ puedes hacer más daño y ruido para congraciarte con LLA. El partido decidió otro camino, vamos a acompañar todas las medidas que creamos positivas y marcar diferencias cuando no la sean o se puedan mejorar. El propio Presidente reconoció el aporte del PRO en la ley bases», le tiró.
Lunes otra vez
Bullrich continuó despotricando contra Macri, cuya relación no tiene retorno. Lo volvió a acusar de especular, de tener un doble juego. Queda claro que ella dice lo que Milei no puede o prefiere no hacer por el momento.
Pero para completar el cartón, apareció también en la discusión una ex socia de Juntos por el Cambio que está de vuelta: Elisa Carrió. «Vivan los ricos, los Caputo y compañía. Mueran los viejos que aportamos toda la vida. Gracias Javier y Mauricio. Dejen de Mentir.
Un beso. Lilita», les dedicó, con su habitual ironía.
Esta historia continuará…

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