Desde Villa Gesell
El sábado se cumplieron cinco meses de la caída del apart hotel Dubrovnik de Villa Gesell que dejó como saldo nueve muertos. Por ese motivo, los familiares de las víctimas protagonizaron una concurrida movilización desde la fachada del derrumbado edificio hasta la Municipalidad. Con la consigna de “Verdad y justicia”, parientes y allegados de varios de los fallecidos que acusan lentitud en la causa se convocaron a las 17 horas en Avenida 1 entre Avenida Buenos Aires y Paseo 103, frente a lo que alguna vez supo ser la imponente construcción de 10 pisos que, en la madrugada del 29 de octubre pasado, se desmoronó en una tragedia sin precedentes en la historia costa atlántica argentina.
Por el hecho hay catorce imputados, todos ellos bajo el cargo de “estrago culposo agravado”: el directorio de Parada Liniers S.A. (la empresa que había comprado el Dubrovnik en abril de 2024), tres arquitectos mencionados en las declaraciones testimoniales como directores de las dos obras que se estaban realizando en simultáneo en el Dubrovnik, dos integrantes de una empresa de ascensores que había sido contratada para tareas en elevadores internos, tres contratistas y los dos albañiles que lograron huir del apart hotel al momento del derrumbe y pudieron así salvar sus vidas.
La causa la lleva adelante Verónica Zamboni, titular de la Fiscalía Número 6 de Villa Gesell, aunque los familiares de las víctimas aseguran que la investigación no avanzó demasiado.
Si bien todavía se aguardan los resultados de las pericias técnicas realizadas en la zona, las hipótesis son varias y circundan alrededor de las distintas tareas de refacción que se estaban realizando en el interior del apart hotel, en ese entonces cerrado.
Por ese motivo, varias de las víctimas eran obreros contratados desde otras ciudades como Javier Fabián Gutiérrez, de Merlo, Mariano Troiano, Ezequiel Matu y Matías Chaspman, de Mar del Plata.
El fatal desplome además se cobró la vida de María Rosa Stefanic, ex dueña del Dubrovik, quien residía en una unidad habitacional a la espera de mudarse junto a su sobrino Nahuel y Dana Desimone, ambos empleados administrativos. También falleció una pareja de adultos mayores que estaba durmiendo en el Alfio I, edificio lindero de departamentos que fue aplastado por el Dubrovnik tras la caída de su torre central de diez pisos.
“Todavía está todo en investigación y no hay nada claro”, repiten los familiares de las víctimas, quienes pudieron unir fuerzas por primera vez, ya que la mayoría no viven en Gesell y se les dificultaba trasladarse hasta esa localidad costera para participar de las actividades.
Un pedido al intendente
Hasta entonces, las marchas las realizaba Silvina Perhuac, madre de Nahuel Stefanic, quien a principio de marzo le pidió justicia desesperadamente al intendente Gustavo Barrera luego del inicio de sesiones del Concejo Deliberante, pero este la corrió de su camino y la ignoró, tal como trascendió en distintos videos.
Según le confesó al portal 0223 la madre de Matías Chaspman –un obrero marplatense fallecido– “hay cosas que no aparecieron: la camioneta en la que ellos iban a trabajar supuestamente estaba en el edificio pero nunca apareció”.
Según la mujer, las responsabilidades de este derrumbe de magnitudes se reparten entre “el propietario del hotel, los arquitectos que no midieron las consecuencias de lo que estaban haciendo, los empleados del Municipio que no supervisaron la obra”.
Además, agregó que “decían que había una orden de clausura, pero siguieron trabajando igual. No se hicieron los controles correspondientes para que la gente que trabajaba adentro tuviera seguridad”.
Hoy el frente luce cubierto con una tapia negra que obtura el acceso y la vista hacia lo que supo ser un enorme apart hotel. Sobre el chapón acanalado se suceden diez carteles en papel tamaño A4 reproducidos en fotocopias con un pedido claro: “Justicia por Nahuel y todas las víctimas del derrumbe en Villa Gesell”.
Lo colocó la familia de Nahuel Stefanic, quien fue la que inició las movilizaciones los 29 de cada mes. A todos les sorprende el silencio en el que quedó hundido el caso y la creciente indiferencia de parte de la ciudad. “Queremos que nadie se olvide de lo que pasó, que se haga justicia y que paguen por lo que pasó”, concluyó Margarita, la madre de Chaspman.

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