25 de mayo de 2026

Colinental

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Las causas de la tragedia bajo la lupa

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Uno de los factores relevantes para la investigación que lleva adelante la Guardia Costera por el accidente que derivó en la muerte de dos niñas en Miami, será determinar quién tenía prioridad de paso, entre el velero y la barcaza. El capitán Frank Florio, comandante del Sector Miami de la Guardia Costera, afirmó a través de un comunicado que el espacio que dirige «llevará a cabo una investigación exhaustiva para determinar las causas del accidente e identificar medidas que ayuden a prevenir tragedias similares en el futuro». Las Reglas de Navegación de la Guardia Costera guiarán el proceso penal que ocasionó este hecho ocurrido entre las islas Monument e Hibiscus, en una zona «cerrada» del mar, teóricamente muy segura. 

En principio los veleros tienen prioridad de paso frente a las embarcaciones a motor en el agua, aunque una de las pocas excepciones podría ser la de lo sucedido este lunes. Según el diario Miami Herald, las reglas de navegación sostienen que los veleros deben dejar pasar primero a aquellas embarcaciones que están «restringidas en su capacidad de maniobra», como sería el caso de esta barcaza que protagonizó la tragedia.

Según este diario, la barcaza involucrada estaría incluída dentro del grupo con prioridad para avanzar, dado que «por la naturaleza de su trabajo está limitada en su capacidad de maniobrar», según el reglamento de la Guardia Costera. En teoría, la barcaza estaba remolcadando a otra. Sin embargo, al menos en el plano del video que trascendió, no aparece una tercera embarcación: esta información es confusa. Y una barcaza de este tipo necesita 200 metros para frenar –el método es poner el motor en reversa– por lo cual podría no haber tenido tiempo de hacerlo, o acaso el capitan hizo un mal cálculo.

Por ahora, solo incertezas

El velero en el que viajaba Mila Yankelevich tampoco tenía la suficiente capacidad de maniobra para evitar el choque, debido a que había poco viento y carece de motor. Una de las hipótesis es que, a pesar de las prioridades de paso, desde la barcaza no hayan visto al velero, debido a que vino por un lateral, disminuyendo la visibilidad desde el puente.

En un contexto de un área de mar cerrada y con alto tráfico de embarcaciones de recreación y deportivas, lo recomendable hubiese sido que en la proa estuviese un ayudante del capitán observando la ruta, conectado por un handy, algo que evidentemente no sucedió. No sería imposible que el capitán estuviese mirando el teléfono. Todo ocurrió cerca de la costa y con excelente visibilidad en un mar sin olas, por lo cual a simple vista, el accidente era muy evitable.

De todas formas, aún resta determinar si se trató de una falla técnica de la embarcación o una falla humana, que incluso pudo ser de ambos vehículos. Además falta la confirmación respecto del permiso que debería tener la barcaza para navegar por esa zona en ese horario.

Algunas miradas también apuntan al Miami Yacht Club, el organizador de campamentos de verano para chicos y adolescentes donde se enseña a navegar en vela, windsurf y tablas de remo, debido a que cargaron a una joven de 19 años con la responsabilidad de llevar a 6 niñas, la menor de ellas de solo 7 años. Los peritos podrían arrojar que la culpa del accidente quizá sea concurrente entre los responsables del club, la conductora del velero y el de la barcaza.

De acuerdo con la Guardia Costera de Estados Unidos, durante el 2024 hubo más de 550 muertes ocasionadas en situación de navegación recreativa, pero solo 43 fueron causadas por colisiones entre diferentes embarcaciones.

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