22 de mayo de 2026

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León XIV se negó a que hicieran un avatar con su imagen

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Los ritmos de la inteligencia artificial no son los ritmos de la iglesia. El papa lo deja en claro en el libro León XIV. Ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI, recién publicado por Penguin Random House. Allí, cuestiona el “desarrollo increíble” que caracterizaba a los avances en IA por estos días. Si bien manifiesta que “no está en contra en absoluta de la IA”, destaca que la iglesia debe “alzar la voz” para evitar “perder de vista el valor de la humanidad”. Según se tiene registro, es la primera vez que el sumo pontífice se explaya en extenso sobre este tema.

El libro, escrito por la periodista Elise Anna Allen, es el resultado de una larga entrevista en que el máximo referente de la iglesia también se pronuncia sobre la tragedia en Gaza, el rol de China en la geopolítica mundial, los abusos y la posición frente a las personas LGBT+. Respecto a la IA, cuenta una anécdota que puede parecer divertida: “Alguien me pidió recientemente autorización para crear una versión artificial de mí, de modo que cualquiera pudiera entrar a un sitio web y tener una audiencia personal con ‘el papa’, y este papa creado por inteligencia artificial les daría respuestas a sus preguntas. Yo dije: ‘No voy a autorizar eso’”.

Si bien León XIV manifiesta que “no está en contra en absoluta de la IA”, opina que “si hay alguien que no debería ser representado por un avatar, me parece, es el papa«. En 2025 las narrativas están tan dislocadas que hasta la propuesta más osada de digitalizar al papa puede darse el lujo de no sonar descabellada. La publicación, que ya fue presentada en Perú donde el papa desarrolló durante más de dos décadas su actividad pastoral, saldrá a la luz durante los próximos meses en el resto de los países.

En una encrucijada

Asimismo, León XIV sostiene que, gracias a la tecnología, es posible crear un “mundo falso” y que eso genera problemas para identificar “la verdad”. Más aún, si se tiene en cuenta la oportunidad al alcance de la mano de elaborar noticias falsas que confunden el discernimiento de las personas. En esta línea, el papa pondera la posibilidad de que los humanos vuelvan a relacionarse con otros humanos, y no tanto con las máquinas. “Va a ser muy difícil descubrir la presencia de Dios en la IA”, sintetiza.

Como antecedente, se conocía la perspectiva de León XIV a partir de una carta que había enviado en ocasión de su participación en la Cumbre AI for Good 2025, organizada en julio pasado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) en Ginebra. Leída en público por el Cardenal Pietro Parolin, el papa expresaba: “La humanidad se encuentra en una encrucijada, ante el enorme potencial que genera la revolución digital impulsada por la Inteligencia Artificial”. Y, en otro pasaje, enfatizaba que esta «transformación trascendental» exige “responsabilidad y discernimiento para tender puentes de diálogo, promover la fraternidad y garantizar que la IA siga estando al servicio de toda la humanidad”.

Francisco ya lo anticipaba

Los cruces entre IA y el Vaticano, sin embargo, no comenzaron con León, sino con Francisco. En pleno inicio de los algoritmos utilizados  de manera masiva en la creación de imágenes híper reales, se lo mostraba al papa argentino con un look trapero. Si bien en esta ocasión la viralización de su foto se trató de algo lúdico, lo cierto es que podría conducir a la confusión y multiplicar la desinformación. Algo similar, a comienzos de 2023, ocurrió con Donald Trump que se lo mostraba siendo apresado entre varios policías. Si el producto termina siendo tan bueno que resulta indistinguible, será mejor comenzar a cultivar al escepticismo, al menos como primera reacción frente a una imagen que, a priori, podría resultar descabellada.

Durante los últimos años, Francisco no le perdió pisada al desarrollo vertiginoso de la IA y denunció el paradigma tecnocrático que “está por detrás de la degradación del ambiente”. “La inteligencia artificial y las últimas novedades tecnológicas parten de la idea de un ser humano sin límite alguno, cuyas capacidades y posibilidades podrían ser ampliadas hasta el infinito gracias a la tecnología. Así, el paradigma tecnocrático se retroalimenta monstruosamente”, dijo.

Y en otra de sus reflexiones, aportó su cuestionamiento con respecto al desarrollo tecnológico: “Provoca escalofríos advertir que las capacidades ampliadas por la tecnología dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero. Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo. ¿En manos de quiénes está y puede llegar a estar tanto poder? Es tremendamente riesgoso que resida en una pequeña parte de la humanidad”.

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