Maximiliano (ex estudiante de Psicología en la UBA y en búsqueda laboral, 22 años): «Considero que es importante estar acá, no solamente social sino también políticamente lo es. Es un mensaje para este gobierno que tiene un problema con la comunidad. Cuando lo veía de chico decían que era una marcha provocativa y exhibicionista, ¿qué tiene de malo? ¿Acaso no puede uno mostrarse como es ni besar a la persona que ama?«.
Noelia Núñez (trabajadora independiente, 38 años): «Este es uno de los días en los que se festeja el derecho a ser libres, y se cree en el amor porque no tiene género. Venís acá y te sentís representada, dejaron de existir tantas limitaciones y persecuciones. Tenemos hoy una Ley de Matrimonio Igualitario y varios derechos que nos avalan, entonces venis a festejar y decir `al fin pudimos ser libres´. Yo lo vivo desde este lado».
Claudia y Johanna (60 y 44 años respectivamente), madres de Julia: «Estamos acá para visibilizar los derechos de toda una comunidad invisibilizada durante muchos años. También mostrándole a ella, a Julia, la otra cara de la moneda. En el contexto general nos sentimos bastante violentadas en nuestros derechos. Hay mucha violencia en la calle, sentimos que está cada vez más complicado, por eso venimos acá, para que nos vean y que sepan que vamos a seguir. Somos familia y vamos a seguir peleando por nuestros derechos«.
Sergio (pensionado con HIV, 57 años): «Hemos llegado a adquirir algunos derechos, pero siempre faltan más. Sobre todo ahora, con una bajada de odio muy particular desde arriba, tenemos que defendernos. Esto es una manera de mostrarnos quienes somos y salir adelante, visibilizarnos y seguir peleando por lo que somos. Esta vez es más de lucha, pero siempre hay alegría. La visibilidad y el orgullo tienen que ver con eso, por eso los colores también».
Laurent Tropikalia (performer, artista, bailarinx de vogue, 36 años): «Estoy acá porque hay que resistir con una energía muy diferente a otras marchas. Nos merecemos la fiesta, pero realmente vine a ver si está la protesta viva y la conciencia de que estamos en un gobierno fascista que nos quiere muertas. Hay que hablar de la importancia de resistir a la derecha y al fascismo que nos gobierna, tenemos mucho trabajo por hacer de micromilitancia y seguir resistiendo».
Natalia (estudiante universitaria y maquilladora profesional, 27 años): «Vengo a la marcha desde los 16 pero es la primera vez que se ve tanta violencia en el contexto general, es algo de todos los días que viene de arriba. Vine con amigos a defender los derechos, hablando por los que no pueden venir y los que ya no están, preguntando ¿dónde está Tehuel? A la violencia le contestamos con brillo y música, desde un lado mucho menos violento que el presidente. Lo transitamos de la mejor forma que se pueda, no se sale solo de esto, se sale en conjunto«.
Lautaro (estudiante de Comunicación Social en la UBA y militante, 22 años): «Siento que en este momento de discursos de odio contra la comunidad LGBTIQ+ hay que apoyar mucho estas luchas, como en las marchas feministas. Frente a los discursos de Milei como el de Davos, donde comparó a los gays con pedófilos, me parece importante mostrarse y no ocultarse, estar acá apoyándonos sobre todo después de las elecciones».
Victoria (empleada en una empresa familiar, 18 años): «Yo vine acá porque estoy muy orgullosa de ser quien soy. Mi familia y personas cercanas me han tirado comentarios fuera de lugar por mi orientación sexual, y siento que estar acá es remarcar que estoy orgullosa de ser quien soy, de que me gusten las mujeres. La situación política está bastante violenta entonces estar acá es un símbolo de resistencia. Respondemos con orgullo, mostrando banderas y carteles».
Fernanda (empleada estatal, 61 años): «Estamos en un contexto neofascista bestial, donde el enemigo está al lado tuyo. Está habilitado ese odio desde un contexto institucional. Tenemos una oportunidad de estar mostrándonos en un ambiente sin inconvenientes y contrastar con esta ola super reaccionaria insólita. La marcha es un lugar para compartir después del golpazo de las elecciones, pero hay gente que venía siempre y esta vez tenía miedo«.
Francis Luc (fotógrafo y realizador audiovisual, 38 años): «Vengo a la marcha hace muchísimos años, desde antes de mi transición. Me parece importante estar por la celebración, pero también por la parte activista y política. Desde acá se contesta sin violencia, no somos así, y con mensajes claros: queremos vivir la misma vida que cualquier persona. Yo por ejemplo estoy en Dogos, un grupo de natación, y es muy difícil para una persona trans habitar los vestuarios pero con esa agrupación nos sentimos muy cuidados«.
Augusto (empleado en comercio exterior, 45 años): «Este día significa siempre estar juntos, apoyarnos siempre. Si hoy no pueden estar acá por miedo, nosotros estamos para que cuando puedan juntar fuerzas estén. El contexto político se recrudeció, todo lo que se replica de manera oficial va a la sociedad. La idea es que nos respetemos todos, que seamos tolerantes, no importa lo que hagamos de nuestra vida. Hay que mostrar que somos muchos y que no vamos a permitir que avancen sobre nosotros, solo reclamamos respeto».

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