Pese al trabajo de los equipos de emergencia –alrededor de 400 personas, incluyendo voluntarios– en Epuyén, el fuego sigue activo desde el miércoles pasado, aunque alejado de las poblaciones. Se han quemado alrededor de 2.700 hectáreas y 70 viviendas. En medio del desastre, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, acusó a la comunidad mapuche para deslindar responsabilidades.
La localidad chubutense de Epuyén está rodeada de pinos, una especie arbórea exótica: «El fuego empezó en un lugar con un pinar importante. Están en muchas partes de nuestros bosques andinopatagónicos colonizando y reemplazando a veces al bosque nativo. Son mucho más propensos a quemarse y a la rápida expansión del fuego. El bosque nativo tiene otra humedad y otro tipo de características, y si bien obviamente se prende, no tiene esa velocidad«, explicaba a Página12 Hernán Giardini, coordinador de Bosques de GreenPeace.
La forestación con pinos y su concentración facilitó la expansión del incendio. Ni los privados ni el Estado se han encargado de regular su plantación y reproducción. Por esto, al incendiarse, generó una columna de humo tan densa que es visible desde distintos puntos de la provincia como, por ejemplo El Bolsón, Puerto Patriada, Las Golondrinas y Cholila.
Flavia Broffoni, politóloga y residente de la localidad, apuntó en declaraciones a una radio nacional: «Los vecinos de Epuyén sabemos cómo empezó el fuego: por un descuido con una amoladora en una casa al lado de un pinar muy grande. Los pinos son árboles exóticos que se implantaron en Patagonia ya desde hace 30 años como un proyecto productivo. Colonizaron y desplazaron al bosque nativo»
«Es una política que se viene fomentando desde el Estado desde los años 70 con una mayor incentivo en los 90», puntualizó. Este sábado, uno de los frentes del incendio avanzó con fuerza en la ladera del cerro Epuyén, arrasando con un gran pinar.
Si bien se iniciaron los trabajos para apagar el incendio, la provincia no tiene una gran infraestructura para el manejo del fuego y los brigadistas sólo tienen contrataciones precarias. Giardini se mostró preocupado porque «las provincias no estén haciendo el esfuerzo que tienen que hacer. Cada una debería tener una dotación suficiente de personal para trabajar y no estar dependiendo de que vengan aviones hidrantes o brigadistas de provincias que están a 2 mil kilómetros a veces. Está buena la colaboración del Sistema de Manejo del Fuego, pero de alguna manera también te muestra que no está cada una de las provincias preparada para para enfrentar este tipo de fenómenos que se van a volver cada vez más recurrentes».
Además, el activista ambientalista preguntó: «¿Qué pasa si tenemos otros dos incendios como este en simultáneo, en otras dos provincias? ¿Qué tenemos que hacer? ¿Correr brigadistas de uno para el otro, elegir cuál vamos a abandonar? Es un tipo de escenario que me parece que en general la dirigencia política no está tomando en cuenta: es necesario un cambio, estamos en una situación realmente muy preocupante y debemos prepararnos».
Hace un año, se incendió el Parque Nacional Los Alerces. El fuego arrasó más de 7 mil hectáreas, que en el 90% se encontraba en la provincia de Chubut. Unos días antes de que comenzara el incendio en Epuyén, el 9 de enero, el gobierno provincial y nacional desalojó a la comunidad mapuche Lof Pailako de su territorio en ese Parque Nacional.
En este contexto y aunque todavía se desconocen las causas del incendio, Torres asoció el desalojo con tres focos de simultáneos en la zona. Uno de ellos, el fuego en Los Cipreses, fue iniciado por una vecina, que pidió perdón en grupos sociales de Trevelin porque se le descontroló. Este sábado, sin esperar a los peritajes pertinentes, el gobernador publicó otra acusación para la comunidad mapuche desde la red social X: «Ayer, intentaron incendiar también la Estancia Amancay, en la Cordillera, atacando con bombas molotov y prendiendo fuego toda la maquinaria y los vehículos del lugar».
Así, calificó el hecho como un «atentado» y a los mapuches y tehuelches-mapuches que habitan en la provincia como «los mismos delincuentes de siempre, que se amparan en un sector garantista de la Justicia que les asegura impunidad, con causas que demoran años en ser resueltas». De esta forma, cerró su comunicado: «no vamos a descansar tampoco hasta que estos delincuentes estén presos y los ciudadanos de bien puedan vivir tranquilos».
Desde las comunidades responden que el fantasma de la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) es necesario para construir el relato de que los mapuche son terroristas y hay que combatirlos. Vinculan este ataque a la Ley Bases y la entrada en vigencia del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones.
Broffoni insistió con que fue un descuido doméstico que «se propagó hasta estos extremos que estamos viviendo. Hablamos de miles de hectáreas, pero no tenemos noción de lo que significa eso”. Podría producir, según la NASA, el efecto «polvo húmedo», una combinación de altas temperaturas con altos niveles de humedad.
«Hay muchas zonas de la Tierra en donde no va a ser posible seguir viviendo expuestos al ambiente porque se produce un colapso orgánico al exponer los cuerpos humanos a temperaturas de más de 36, 37 grados y condiciones de humedad cercanas al 100%”, explicó la autora. Por eso, ella también exige políticas para tratar el problema con urgencia: las llama «políticas del colapso«.
En lo inmediato, el Comité de Emergencia de la localidad chubutense resolvió incrementar la presencia de los brigadistas en las áreas más problemáticas. Las cuadrillas deberán crear líneas cortafuegos con herramientas manuales, enfriar las áreas críticas con la asistencia de autobombas y equipos de agua, y la creación de fajas cortafuegos en el flanco derecho del incendio.
Sin embargo, Giardini advierte que los pinos también son un problema en el «post incendio». Como observó luego del incendio de Puerto Patriada, los pinos le ganan espacio al bosque nativo en la restauración del medio ambiente y se convierten en grandes (y peligrosas) plantaciones. «Las provincias deberían empezar a trabajar la idea de tratar de erradicar en gran parte la cantidad de pinos que están conviviendo con el bosque nativo», concluyó.
Informe: Natalia Rótolo

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