17 de mayo de 2026

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“No más chicos y chicas descartables”

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“La droga, la falta de empleo, la pobreza estructural, el individualismo imperante y la exclusión fue generando un paulatino rompimiento del tejido social. Esto viene desde hace mucho tiempo. Se ha acrecentado en los últimos tiempos”, afirmó el sacerdote Lorenzo “Toto” de Vedia, párroco de Nuestra Señora de Caacupé en Villa 21-24 en la capital y uno de los referentes del Equipo de Sacerdotes de Villas y Barrios Populares de ciudad de Buenos Aires. El cura hizo la afirmación en un marco de un encuentro denominado “No más chicos/as descartables” patrocinado por el Área de Niñez de la Vicaría Episcopal para el Servicio de la Caridad y el Desarrollo Humano del Arzobispado de Buenos Aires.

Según el sacerdote “a muchos pibes se les rompió la vida antes de tiempo” y esto se refleja en las “las tres tenebrosas ‘C’: calle-cárcel-cementerio, como destino fatal para un montón de nuestros chicos, adolescentes y jóvenes”. Por eso, siguió diciendo, “desde la iglesia llevamos adelante desde hace bastante tiempo una pastoral con fuerte acento en ese segmento de la población que podríamos resumir esto en las tres positivas ‘C’: capilla-colegio-club”, aunque “sabemos que muchas veces llegamos tarde”, subrayó.

En el marco del encuentro Nazarena Bauso (CONICET-UCA) presentó el informe “Derechos de la infancia en la Argentina (2010-2024). Avances, desafíos y desigualdades” producido por el “Observatorio de la deuda social argentina” de la Universidad Católica Argentina (UCA). Entre las conclusiones del trabajo se afirma que “a pesar de los avances institucionales en materia de protección social y cobertura educativa, las desigualdades estructurales persisten e incluso se han profundizado en los últimos años”. El estudio sostiene que “la pobreza y la indigencia afectan de manera desproporcionada a niños, niñas y adolescentes, con tasas consistentemente más altas que las observadas en la población adulta, que refleja una transmisión intergeneracional de la exclusión social”.

Según el Observatorio de la UCA “la inseguridad alimentaria y las deficiencias en el acceso a una nutrición adecuada constituyen un problema extendido, en el que la asistencia alimentaria estatal y comunitaria resulta fundamental para garantizar mínimos de subsistencia”. En el mismo trabajo se señala que “si bien la cobertura de transferencias no contributivas (AUH, Tarjeta Alimentar) alcanza a una amplia mayoría de la población infantil en situación de pobreza, su efecto compensador se ve limitado frente a la magnitud de las privaciones en hábitat, salud, educación y socialización”.

De acuerdo lo señalado por Bauso en base al Observatorio de la UCA “en Argentina 6 de cada 10 chicos son pobres y el 19% son indigentes” y “los datos muestran que la infancia continúa siendo el grupo etario más expuesto a la pobreza multidimensional y que las políticas públicas, aunque han expandido cobertura y protección, enfrentan el desafío de superar el carácter paliativo y avanzar hacia estrategias estructurales de inclusión, equidad y desarrollo humano sostenible”.

Sofía Zadara, Directora Ejecutiva de Cáritas Argentina, afirmó que “estamos pateando el territorio y sabemos que desde Cáritas podemos sumar un montón comprendiendo lo doloroso y poniendo foco en lo hermoso. Todos, todos, todos estamos en la misma mesa, este es el desafío y la esperanza que nos dejó Francisco”, el papa argentino cuyo legado sirve de inspiración a la jornada titulada “Comunidad y cultura del encuentro”.

Oscar Ojea, obispo emérito de San Isidro y ex presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, abogó para que las jornadas apunten “a nuestros corazones y también a nuestras mentes para que nuestras comunidades renueven y actualicen el cuidado de nuestros menores más desamparados” y pidió “que Francisco mismo nos ayude desde el cielo a seguir su legado”. Pidió también que “no nos saquemos de encima la vida ni propia ni ajena, tampoco las actividades; que abracemos de corazón a cada chico, joven y adolescente”.

En base al estudio de la UCA Bauso sostuvo que “la persistencia del trabajo infantil en sus distintas formas revela una vulneración estructural que compromete derechos básicos y oportunidades futuras”. A partir de su trabajo el cura de Vedia anota que “desde la Familia Grande del Hogar de Cristo siempre buscamos generar centros barriales que ayuden a levantar y sostener al caído” y para esto “es necesario afianzar fuertemente nuestras comunidades, cultivar la religiosidad (base de nuestra extensa pastoral con resonancia en tareas sociales), recursos del Estado y de los privados y una importante integración socio-urbana de nuestros barrios, tanto en la infraestructura como en seres humanos”.

Brenda Acosta, referente de la Cooperativa Acompañantes de Usuarios de Paco-Hogar de Cristo, sostuvo que “todavía hay una parte de la sociedad que no sabe qué es una comunidad” y por eso motivo “es importante que le demos valor a nuestras niñeces y adolescencias, y a todos los referentes barriales de los territorios”. Así, subraya, “para nosotras, en nuestras casas, el hijo de una es el hijo de todas. (…) Con esta forma de ser Iglesia podemos hacer algo mejor en el mundo”.

Y remató diciendo: “Háganlo saber: los chicos no son descartables”.

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