Amelie McCann, la hermana menor de Madeleine, la niña británica desaparecida en 2007 en Portugal, declaró esta semana ante la justicia británica sobre los mensajes “siniestros” que recibió de una mujer polaca que afirmaba ser su hermana. Julia Wandelt, de 24 años, está siendo juzgada en Leicester, en el centro de Inglaterra, acusada de haber acosado durante casi tres años a la familia McCann.
La joven fue detenida en febrero de 2025 después de una investigación que determinó que había contactado de manera insistente a los padres de Madeleine, Kate y Gerry McCann, y más tarde también a Amelie, haciéndose pasar por la niña desaparecida. “Era bastante siniestro verla dar detalles y jugar con mis emociones y mis recuerdos”, declaró Amelie ante el tribunal, en una audiencia por videoconferencia.
Madeleine McCann tenía tres años cuando desapareció, el 3 de mayo de 2007, mientras dormía en el departamento que la familia había alquilado en la localidad portuguesa de Praia da Luz, en el Algarve. Amelie y su hermano mellizo, Sean, tenían entonces dos años. Desde entonces, el caso se convirtió en una de las desapariciones más mediáticas del mundo, sin que hasta hoy se haya logrado resolver.
Según la fiscalía, Wandelt comenzó a acosar a la familia en junio de 2022. En enero de 2024, se puso en contacto directamente con Amelie a través de redes sociales. “Al principio no se lo conté a nadie porque pensé que podía manejarlo sola. No quería añadir más estrés a mis padres”, explicó la joven, que actualmente tiene 20 años.
Los mensajes se multiplicaron durante meses e incluían ofrecimientos de pagar una prueba de ADN, referencias a supuestos recuerdos de infancia y hasta menciones a sesiones de hipnosis. “Decía que podía contarme cosas que solo nosotras dos sabíamos”, relató Amelie, quien reconoció haber bloqueado a Wandelt varias veces, aunque la mujer insistía desde nuevas cuentas o incluso por carta.
En una de esas cartas, la acusada escribió que Amelie era su “última esperanza” para demostrar su identidad, e incluyó fotografías manipuladas digitalmente para hacer parecer que ambas aparecían juntas. “Es evidente que las había editado. Era inquietante ver cómo intentaba fabricar una historia que nunca existió”, dijo la testigo.
Los fiscales señalaron que Wandelt también acosó a los padres de Madeleine, a quienes llegó a llamar decenas de veces en un solo día, y que incluso se presentó en la casa familiar de Rothley, en el centro de Inglaterra. Kate McCann declaró que una noche la mujer golpeó su puerta, la llamó “mamá” y le exigió una prueba de ADN. “Intentó impedirme cerrar la puerta. Fue aterrador”, dijo.
El hermano mellizo de Amelie, Sean, también presentó una declaración escrita en la que describió las acciones de Wandelt como “extrañas y perturbadoras”. “No creo que sea mi hermana. Lo que está haciendo nos ha causado mucho estrés y angustia”, afirmó.
Junto a Wandelt también está imputada otra mujer, Karen Spragg, de 61 años, acusada de colaborar con el hostigamiento. Ambas niegan los cargos. La fiscalía sostuvo que existen “pruebas científicas inequívocas” de que Wandelt no tiene ningún vínculo biológico con los McCann.
El juicio, que volvió a despertar interés público en los últimos meses, coincide con la liberación del principal sospechoso de la desaparición de Madeleine, el alemán Christian Brückner, que cumplía una condena por delitos sexuales. La familia McCann, sin embargo, sigue reclamando justicia y mantiene activa la búsqueda de su hija mayor, casi dos décadas después de aquella noche en el Algarve.

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