«Lamentablemente el fuego no está dando tregua, el viento está soplando cada vez más fuerte, se está quemando toda la Cordillera», dice a Página12 Andino Calfuqueo, desde Neuquén. La voz del brigadista mapuche denota cansancio y tristeza porque los incendios se han expandido por la patagonia y llevan ya 36 mil hectáreas arrasadas en esa provincia, en Río Negro y en Chubut. Unas 50 personas de las comunidades Aucapan y Nahuel Mapi Arriba se sumaron a la lucha para defender la Cordillera de los Andes, pero los gana la desesperación porque ya no alcanzan los brazos ni las bombas, hacen falta recursos aéreos que no llegan.
Mientras tanto, en la Comarca Andina –donde los vecinos siguen coordinando la batalla contra el fuego y las donaciones que reciben– hubo nuevas detenciones en el marco de la causa que investiga la tentativa de incendio. La Multisectorial contra la represión en Bariloche exigió «la libertad inmediata de Nicolás Heredia», voluntario detenido mientras ayudaba a apagar las llamas en Mallín Ahogado. Ocho de los llamados «sospechosos» ya fueron liberados por falta de pruebas. Ayer se hizo presente en la zona el ministro de Defensa, Luis Petri, y el presidente de Parques Nacionales, Cristian Larsen, y hoy llegaría la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Todo comenzó el 5 de febrero cuando fueron detenidos Heredia, Tomás Anarella y Fabián Pazos, éstos dos últimos brigadistas autoconvocados conocidos por todos en El Bolsón, que estaban ayudando a apagar el incendio. Al día siguiente, ante lo que sus vecinos consideraron que es una falsa acusación fueron a la comisaría a reclamar por la libertad de los tres acusados. Sin embargo, en esa manifestación espontánea aparecieron hombres con vestimenta de gauchos a caballo que arremetieron contra estas personas y lastimaron a algunas, ante mirada pasiva de los policías.
Anarella y Pazos ya recuperaron su libertad porque no había ninguna evidencia para justificar su detención, pero para Heredia el viernes 7 se llevó a cabo una audiencia por cargos. Fue la primera vez que su defensa pública, Mónica Goye y Nelson Vigueras, pudieron ver la causa impulsada por los fiscales Francisco Arrién y Martín Lozada, en el juzgado de Ricardo Ganduglia. El abogado Rubén Marigo, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), acompaña a esos defensores. «Es una situación muy compleja, esto fue una verdadera cacería de brujas, a Heredia le dieron un mes de prisión preventiva a pesar de que lo acusan de un delito excarcelable», expresó en diálogo con Página/12. «Esto se convirtió en un caso político», agregó el letrado.
«Cara de sospechoso»
El juez Calcagno decidió mantenerlo detenido porque, a su criterio, el acusado no fijó domicilio. En realidad, Heredia vive Senillosa, Neuquén, y contó que estaba de vacaciones cuando decidió ayudar en los incendios, y por eso había comida en su mochila, era para llevar a los brigadistas. Entre las pruebas hay una botella con líquido inflamable, que Heredia dijo que no era suya, y testimonios contradictorios. La fiscalía dió por buena la declaración de los testigos respecto de que el acusado vestía una «camisa amarilla», igual a la que usan los brigadistas del Servicio Provincial de Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF), cuando al momento de su detención llevaba camisa celeste y jeans, e incluso hizo mención a la «cara de sospechoso» del imputado.
En un momento la causa llegó a tener 5 mujeres y un hombre detenidos, todos residentes de Lago Puelo y dedicados a la bioconstrucción y el trabajo comunitario, acusados de haber provocado un incendio intencional en la zona del cajón del Azul. Respecto de ellos, el Juez Calcagno no hizo lugar a la formulación de cargos, luego de escuchar el testimonio de estos seis jóvenes y del defensor oficial, Marcos Ciciarelli, que demostraron lo inexplicables y endeble de la acusación. La audiencia de cargos fue pública y en la convocatoria a seguirla un grupo de amigos, familiares y vecinos dijeron que «son inocentxs, fueron detenidxs sin fundamento, son vecinxs profesionalxs, constructorxs y comprometidxs con el cuidado del medio ambiente que estaban colaborando voluntariamente en la zona incendiada». Al cierre de esta edición, una versión indicaba que hay un tercer detenido, de origen mapuche, que fue directamente a la Alcaidía de Bariloche, sin siquiera pasar por la comisaría. Es más, trascendió que el hombre tiene problemas de salud mental.
Vuelven las «Laderas»
«Hoy se queman las casas de los mismos vecinos que denunciaron el proyecto «Laderas del Perito Moreno» en diciembre 2016″, dice a Página/12 con vehemencia Mara Bou, presidenta honoraria de la APDH de Río Negro. En diciembre de aquel año unas 5000 personas participaron de la marcha en repudio al proyecto inmobiliario Laderas, y a favor de mantener la reserva de agua Cumbreras de Mallín Ahogado, donde se pretendía emplazar el loteo. Ahora habría resurgido la idea de la ampliación de aquella iniciativa. En tanto, a este organismo de derechos humanos la policía les corta el teléfono cuando llaman y ayer no los dejaron pasar a visitar a Heredia.
La APDH Bariloche expresó que «continúan los allanamientos y detenciones en la zona y esperemos que no se repitan los ataques de los grupos de choque que ya hemos denunciado y que actúan con total impunidad». Por esas agresiones frente a la comisaría de El Bolsón, se presentó una denuncia penal contra un grupo de personas a caballo que actuaron «con rebenques y cuchillos» y que tendrían vinculación con Joe Lewis, lideradas por Carlos Hugo Aranea. Se trata de los mismos que impiden el paso de las marchas a lago Escondido. «Se ha comenzado con una persecución que no tiene sentido en lugar de volcar los esfuerzos a ayudar a las víctimas y contar con recursos adecuados para combatir el fuego que se reitera año a año en nuestra zona», completó.
Mientras la patagonia arde, los estados municipal, provincial y nacional siguen ausentes, salvo para ir a sacarse fotos y formular acusaciones vacías de evidencias como para que cuente como presencia. En particular, en la Comarca Andina, ante cada incendio se activa el tejido solidario de sus habitantes, pero con pronóstico de los próximos diez días sin lluvias y las noticias de más y más presos, están agotados física y anímicamente.

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